Los tiempos de cocción

017. imagen_1

Lentejas (Fuente: Commons, dominio público)

Como cocinero novato, suelo cocer la comida demasiado o demasiado poco. Me pasa especialmente con las legumbres -¿cómo demonios se controla eso?-, y mira que voy tanteando el fuego y probándolas cada poco. Pongamos, por ejemplo, que cocino lentejas. Me esmero con todo el acompañamiento, me aseguro de si son o no de ésas que deben dejarse en remojo la noche anterior, vigilo la cazuela…; pero nada, que o quedan ligeramente duras o se me forma una capa de pasta. Es raro que algo así le pase a mi madre, si bien la receta es la misma. Probablemente mi fallo esté en el fuego o en el cálculo del tiempo; cosas tan tontas que no se pueden explicar con exactitud.

Algo parecido sucede en las cocinas de los estudios de arquitectura. ½ kilo de ideas, 200 gramos de dibujos y un chorrito de paciencia no garantizan un buen proyecto. Sucede que la receta no especifica la cantidad de agua –puede llover hasta aguarnos el humor-, ni la fuerza del fuego –porque por más fuerza de gas tengamos no se cocina mejor-, ni sobre todo, y esto es lo más importante, el tiempo de cocción. Pasa como con las lentejas; si no controlas la cocción, quedan aguadas y duras, o pastosas y densas.

Porque hay ideas que necesitan muchos años y otras deben servirse en pocos días, jamás, jamás equivoques los tiempos de cocción.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s