Los estudiantes de arquitectura no duermen

Los estudiantes de arquitectura no duermen: verdad verdadera. Uno se inscribe en esa carrera-tortura-para-masoquistas y drogarse a cafés noche tras noche parece el camino lógico que, en su día, abrió el levantarse a las 07:30 para ver los dibujos animados, muchos años atrás. Los iniciados en el culto a la Arquitectura sub-comprenden al instante las razones del no dormir y ejecutan con alegría el rito supremo de su culto. Quien es capaz de dormir 24 horas a la semana puede llamarse profeta; quien sólo 7, está en contacto directo con la Diosa. Fanfarronear de la vigilia es un acontecimiento colectivo y, por ende, las masas reprueban al perezoso y bufan ante los hábitos de los no iniciados.

Los estudiantes de arquitectura no duermen: verdad a medias. La noche se dedica al esfuerzo intensivo y frenético del dibujo técnico, penitencia por los pecados del futuro; a saber, la pedantería de saberse miembros ilustres de la sociedad. La hora de la siesta se pasa entre libros de estudio, cuando no enredado en complejos cálculos estructurales que preconizan el sostén del mundo. Las horas intermedias quedan disueltas en un duermevela lánguido y acuoso. Algunas veces el despertar viene de la mano de un conductor de autobús, cuando el estudiante ha quedado rendido de cansancio hasta el final de la línea. Otras veces el hacedor es un profesor que levanta la voz para despertar a las últimas filas.

Me declaro hereje, reincidente y causa perdida. Hice caso -¡sacrilegio!- de un consejo de mi madre: persigue objetivos cercanos. Osé, a la tierna edad de 20 años, parcelar la carrera en años, los años en asignaturas, las asignaturas en proyectos y los proyectos en partes y tiempos. Me aparté del dogma del todo vale y acaté la regla del método. Me plegué a la infame sentencia de que la inspiración me venga cuando estoy trabajando, y trabajé, trabajé, trabajé; incansablemente pero en tiempos medidos, con tiempos espejo para el descanso y los intereses personales. Enturbié mi mente con la idea de que la Arquitectura podía nutrirse de mis experiencias y de mis aficiones y me di, sin pudor, al aprendizaje de la guitarra, la composición de la poesía, el estudio primerizo e inocente del idioma alemán, la lectura y el gimnasio, al que sigo yendo todos los días antes de ir a trabajar sin ápice de vergüenza. Llegué a la conclusión de que no dormir es inversamente proporcional a los resultados y directamente proporcional a la estupidez. Para los que son de letras: deduje que no dormir es síntoma de imbecilidad.

Cochinamente aprobé examen tras examen y entrega tras entrega, en tanto que mis ilustres compañeros bregaban noches de insomnio y lodazales de café frío. Algunas veces me tentaron sus heroicidades y recaí en el culto supremo de No Dormir. Desafortunadamente, tales accesos de excelsitud decayeron con el tiempo.

Hoy en día reconozco que fui parte de una secta criminal, suicida y tan mayoritaria como el perverso ateísmo: la de los Estudiantes de Arquitectura que No Duermen. Aunque no conozco el arrepentimiento por mi herejía, pienso que me hubiera gustado romper su culto a los 18 años en lugar de a los 20. Ellos siguen ahí, vigilantes en la noche, con los ojos inyectados en sangre. Quiera la providencia que esos ojos no se posen sobre vosotros.

2 thoughts on “Los estudiantes de arquitectura no duermen

  1. Nicolás

    Creo que lo tiraste muy mal al tema, en todo caso, porque serían imbéciles?, tratar de enseñar es colectivo y si a vos te funciona de esa manera compártelo, a mi me sirve parte de tu opinión pero otra parte me parece insulsa y extrovertida por demás, si así lo pensás así, que ahí quede, en el pensamiento, de nada le sirve a la masa que vos y tu ego se expresen de manera tan agresiva y perdón por ser tan imbécil, pero yo también he aprobado examen tras examen sin pasarme de rosca como se dice y además cumpliendo en los tiempos pactados, porque no se trata de solo quedarse despierto trabajando, sino de aprovechar al máximo lo que tienes, no rebuscarse con cosas que no lleven a casos concretos y demás situaciones afines.
    Por otra parte si admito que me toma mucho tiempo y pienso tomarlo con más calma, porque no quiero quedar sin familia, ni amigos, ni trabajo, pero cuando hay que trabajar se trabaja, y es por una meta que quieras lograr, no porque quieras hacer cosas que se te dan de costumbre y te desvían del curso, pienso que para el humano lo mejor es rendir “culto” algunas veces, no para trascender, sino más bien para mejorar las condiciones de la humanidad, ¿vos crees que los que trabajan en las disciplinas más globales y primordiales se toman un tiempo cuando quieren? yo creo que lo hacen cuando es necesario, sino todavía estaríamos pensando que el mismo cielo que veían nuestros ancestros y del cual escribieron sus profecias e historias religiosas es el final del universo posible y conocido, y todavía estoy llegando muy lejos en la historia, donde según vos hay un tipo que cuando quiere se sienta en una piedra al lado del mar y espera con una hoja en la cara que la marea lo despierte, porque es lo que le gusta hacer todos los días y no piensa dejar de hacerlo porque cree que nada en la vida sería más apasionante.

    Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s